¿Es necesario decir adiós!?

11 Sep

x CPUNK

Eh?

Canciones son amores

30 May

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Creo que para todas las historias de amor (o no tanto) hay una canción. Recomiendo un ejercicio muy catártico: darle una canción a cada historia, aventura o intento de, que hayamos tenido. Prueben. Palabras de otros para decir nuestras cosas, suma salud.

Partido Intransigente

21 May

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Será que una cumple treinta y empieza a caminar por un sendero sin retorno. Y no estoy hablando de nada físico. No. Hablo de la paciencia que poco a poco se pierde. Hablo de la exigencia que va tomando la vida misma. Y no estoy hablando de logros. No. Si no en la “calidad” de los interlocutores. Como si una ya se hubiera dado cuenta que no vale el esfuerzo de agradabilidad, que no vale la explicación, ni el debate con deslumbrantes argumentos. Si te encaran con una repolotudez, el límite del tanque de paciencia ya está completito. No hay tregua. Y no hay culpa, hay puro regocijo de dejar a la repelotudez girando sobre sí misma. Estimados, estimadas. Los treinta llegan con la afiliaciación al Partido Intransigente. ¡A militar se ha dicho!

Six and The City

22 Abr

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Un día, Vixs y Pipáins me cuentan del viaje que planean hacer las dos. Me tiento profundamente. Pero no, es un imposible: la plata, la visa, la vida. Y de golpe, se vino el maremoto de coordenadas que se coordinan. Y resulta que poquito a poco, en menos de un mes, se dio TODO. Con ayuda del destino y la gente que me quiere tan bien. Y luego, se sumó que se sumaron y de golpe fuimos SEIS. Y fuimos seis saliendo de ese subte gritando como locas, como chiquitas en juguetería y nos sumergimos en una semana de bombardeo de imágenes y emociones. Y le pusimos todo. Y disfrutamos y caminamos y miramos y comimos y sentimos y negociamos y nos reímos. Nos reímos. Todavía no sé qué fue de todo lo que pasó desde aquella primera charla, lo que más feliz me hizo. O si fue simplemente, la conjunción del todo.

La llorona

14 Abr

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He sido soy y seré. La cosa es que siempre pensé que era una debilidad, una falla que me hacía estar en el sector de rebaja. Hasta que un buen día me di cuenta que era un don. Y lloré feliz y a rienda suelta por cada cosa, pensando en esa maravillosa manifestación de emociones. Y que el defecto era miedo ajeno y que la sensiblería era salud. Los borbotones de sentir que salen sin verguenza alguna, hoy me redimen. Y sí, mis lágrimas no le hacen asco a nada. Salud!

Te lo dije

19 Feb

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¿Por qué será que apelamos tanto a estas tres palabrillas? ¿Para que sirven? Siempre se usan cuando algo ya fue hecho y generalmente, salió mal. ¿Entonces? Disfrute de psicopateada, morbo, advertencia berreta… Tantas causas puede tener. Es odioso. Un mínimo instante de placer, de regocijarse en cierta gloria, de sentirse en un podio al que pudimos haber escalado pero no, otro no nos hizo caso y chau pichu. Nadie salió victorioso. Este breve y humilde post propone una chicharra de alarma cuando venga esta frase a la punta de la lengua. No sirve, humilla y no construye. Si se dijo, se dijo y listo. Por esto, propongo decirle no a los reproches innecesarios.

Estrella estrellada

15 Feb

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No suelo detenerme en estas cuestiones para mí superficiales, anecdóticas. El gusto ajeno no me influye por lo general y mucho menos me agrada que se trate de objeto a la fémina, pero qué bella me sentí hoy por la mañana.
Esperando el colectivo, me pregunté más de una vez qué pasaba. Por qué tanta mirada, tanto chisteo. Todo era exagerado. ¿Será que se me está por escapar una teta?, me pregunté. No lo comprendía. Realmente. Mi vestuario y toda yo vivíamos una mañana común y corriente. Nada explicaba tanta algarabía masculina. Sin embargo, yo digna, recibía cada vez más feliz tanta congratulación por mi bello ser.
Hasta que llegó el colectivo. Un breve giro de mi postura me mostró la realidad. Parada detrás de mí, una niña vedetonga con todas las de la ley. Y no lo digo despectiva o envidiosamente. Una veinteañera alta, tensa, con una mini falda negra minúscula, musculosa blanca, cabello artificialmente blondo hasta la cintura, piernas eternas y un frente para alquilar balcones. Una yegua, potranca, real destinataria y merecedora de la locura matinal.
Qué ilusa. Qué pequeña fui.
Así fue, tan breve y tan lindo, mi instante de estrella.